Clínica dental Ferrándiz-Murillo 🦷 Diseño Digital de la Sonrisa (DSD) en Cádiz place picture
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Mantener unas encías sanas es algo más que una cuestión estética; la salud periodontal influye en la estabilidad de los dientes y en el bienestar general. Las bacterias de la placa pueden producir inflamación gingival y bolsas periodontales que, si no se tratan, provocan la pérdida de hueso y dientes.

Cuando el cepillado y la limpieza profesional no alcanzan las zonas profundas bajo la encía, el curetaje dental (también llamado raspado y alisado radicular) se convierte en un aliado imprescindible para frenar la enfermedad periodontal.

En las siguientes secciones encontrarás una guía detallada, persuasiva y didáctica para comprender qué es un curetaje, cuándo se recomienda y cómo puede ayudarte a recuperar tu salud bucodental.

¿Qué es el curetaje dental?

El curetaje dental es una limpieza profunda que elimina la placa y el sarro adheridos a las raíces de los dientes por debajo de la línea de la encía. A diferencia de la limpieza dental convencional, que actúa sobre la superficie visible del diente, el curetaje llega al interior de las bolsas periodontales para detener la infección y facilitar que la encía vuelva a adherirse a la raíz.

La intervención incluye dos fases:

  • Raspado (scaling): mediante curetas manuales y aparatos ultrasónicos se eliminan los depósitos de sarro subgingival.
  • Alisado radicular (root planing): una vez limpio el diente, se suaviza la superficie de la raíz para impedir que las bacterias se vuelvan a adherir.
Infografía curetaje dental

El objetivo es controlar la enfermedad periodontal, reducir la inflamación y prevenir la pérdida de hueso y dientes.

El procedimiento se realiza con anestesia local, por lo que el paciente no siente dolor durante el tratamiento.

Diferencias entre limpieza dental y curetaje

ProcedimientoPropósitoProfundidad
Limpieza dental (profilaxis)Eliminar placa y manchas superficiales; prevenir la gingivitisActúa sobre la superficie visible del diente y la línea de la encía
Curetaje dentalTratar la enfermedad periodontal eliminando sarro y bacterias debajo de la encía; alisar raícesLimpia bolsas periodontales de >4 mm y superficies radiculares 

Enfermedades periodontales y su relación con el curetaje

Las enfermedades periodontales comienzan con la gingivitis, una inflamación reversible de las encías provocada por la acumulación de placa.

Enfermedades periodontales y su relación con el curetaje

Sin tratamiento, la gingivitis evoluciona a periodontitis, una infección que destruye el ligamento periodontal y el hueso de soporte. El sarro subgingival favorece la formación de bolsas periodontales profundas donde proliferan las bacterias.

Factores como el tabaco, la diabetes no controlada, el estrés, la genética o los cambios hormonales aceleran la progresión de la enfermedad y dificultan la cicatrización.

El curetaje dental está íntimamente relacionado con el tratamiento de estas afecciones porque elimina el sarro acumulado en las bolsas periodontales y reduce la inflamación.

Al limpiar profundamente y alisar las raíces, se restablece el ambiente necesario para que la encía vuelva a adherirse al diente y se detenga la pérdida ósea.

Esta intervención resulta clave para evitar la progresión hacia fases más graves de la periodontitis y prevenir las complicaciones sistémicas asociadas, como el aumento del riesgo cardiovascular o el agravamiento de la diabetes.

¿Cómo se hace un curetaje dental?

Un curetaje no forma parte de la rutina de higiene profesional; se prescribe cuando existe enfermedad periodontal activa y el periodoncista identifica bolsas profundas que requieren una limpieza intensiva.

Los síntomas y situaciones más comunes que indican la necesidad de un curetaje son:

Bolsas periodontales de más de 4 mm: la profundidad se mide con una sonda periodontal; valores superiores indican periodontitis y requieren raspado y alisado radicular.

Encías inflamadas o sangrantes: el sangrado al cepillarse, la inflamación y el enrojecimiento persistente son señales de alarma.

Halitosis persistente: el mal aliento que no desaparece con la higiene habitual suele relacionarse con acumulación de bacterias en bolsas subgingivales.

Halitosis

Movilidad dental o recesión gingival: la sensación de que los dientes se mueven o se ven más largos indica pérdida de soporte óseo.

Diagnóstico de periodontitis tras un estudio periodontal: el odontólogo valorará la profundidad de las bolsas, la movilidad dental y el nivel de hueso para decidir el tratamiento.

Además de estos signos, algunos pacientes presentan factores de riesgo (tabaco, diabetes, estrés, cambios hormonales o predisposición genética) que aceleran la formación de bolsas periodontales.

En estos casos, un curetaje precoz ayuda a controlar la infección antes de que sea irreversible.

Proceso del curetaje dental en 6 pasos

El curetaje dental se lleva a cabo en la consulta bajo la supervisión de un periodoncista o un dentista con formación en encías. Aunque el número de sesiones varía según la gravedad, el procedimiento general sigue estos pasos:

Evaluación y diagnóstico:

Se realiza un estudio periodontal completo (periodontograma) para medir la profundidad de las bolsas y determinar la cantidad de sarro acumulado.

En esta fase pueden tomarse radiografías o realizarse un análisis bacteriológico para planificar el tratamiento.

Proceso del curetaje dental en 6 pasos

Anestesia local:

Se aplica anestesia en la zona a tratar para que el procedimiento resulte indoloro.

Raspado (eliminación de sarro y placa):

con curetas manuales y aparatos de ultrasonido se retira el sarro adherido a la raíz y se limpia el interior de las bolsas periodontales. Este paso es esencial para eliminar bacterias y reducir la inflamación.

Alisado radicular:

Una vez eliminado el sarro, se suavizan las superficies de las raíces para dificultar la nueva adhesión de bacterias.

Irrigación y desinfección:

Se realizan enjuagues con soluciones antisépticas para retirar restos bacterianos y favorecer la cicatrización.

Sesiones y seguimiento:

Según la extensión de la enfermedad, el curetaje puede realizarse en una sola cita o por cuadrantes, habitualmente en 1–4 sesiones de aproximadamente una hora cada una.

Tras 5–8 semanas se reevaluarán las encías para comprobar la cicatrización y planificar el mantenimiento.

Instrumentos utilizados a lo largo de un curetaje

  • Curetas periodontales: instrumentos manuales que permiten raspar la placa y el sarro con precisión.
  • Aparatos ultrasónicos: vibran a alta frecuencia para desprender el cálculo subgingival con menos esfuerzo y reducir la sensibilidad.
  • Enjuagues antibacterianos: soluciones de clorhexidina u otros antisépticos para desinfectar la zona tratada.

Post‑procedimiento y cuidados posteriores a un curetaje

Tras un curetaje dental, el éxito del tratamiento depende en gran medida de los cuidados postoperatorios. La encía necesita tiempo para cicatrizar y readherirse a la raíz, por lo que es esencial seguir estas recomendaciones:

  • Higiene suave pero constante: cepillar los dientes con un cepillo de cerdas suaves y usar hilo dental con cuidado para eliminar los restos sin irritar las encías.
  • Enjuagues antibacterianos: el profesional puede recetar colutorios con clorhexidina u otros antisépticos para reducir las bacterias durante los primeros días.
  • Evitar alimentos duros, calientes o extremadamente fríos durante las primeras 24 horas para no traumatizar la zona.
  • No fumar ni consumir alcohol: el tabaco y el alcohol retrasan la cicatrización y favorecen la inflamación.
  • Control del dolor: puede aparecer sensibilidad o ligeras molestias durante algunos días; se controlan con antiinflamatorios o analgésicos indicados por el odontólogo.
  • Revisiones: acudir a la cita de revisión programada para evaluar la evolución de las encías y detectar posibles zonas que requieran una nueva intervención.

Las molestias habituales (sensibilidad al frío/calor, leve sangrado o presión) suelen desaparecer en pocos días. Si el dolor es intenso o persiste, se debe informar al especialista.

Mantenimiento de la salud bucal después del curetaje

El curetaje dental es un tratamiento correctivo, no preventivo. Para evitar recaídas y mantener la salud periodontal a largo plazo, es fundamental adoptar una rutina de mantenimiento. Aquí tienes las claves:

  • Higiene diaria exhaustiva: cepillar los dientes al menos dos veces al día, utilizar hilo dental y cepillos interproximales para limpiar entre los dientes y alrededor de la línea de la encía.
  • Limpiezas profesionales regulares: tras el curetaje, las limpiezas profundas de mantenimiento se realizan cada 3–6 meses según el riesgo de cada paciente. Estas sesiones permiten controlar la placa bacteriana y detectar a tiempo cualquier reactivación de la enfermedad.
  • Control de factores de riesgo: dejar de fumar, controlar la diabetes, reducir el estrés y mantener una dieta equilibrada ayudan a que las encías se mantengan sanas.
  • Revisiones periódicas con el periodoncista: la enfermedad periodontal es crónica; un seguimiento continuo permite adaptar el tratamiento y preservar la estabilidad de los dientes. Si reaparecen bolsas activas, puede ser necesario realizar un nuevo curetaje en zonas puntuales.

La constancia en el cuidado diario y las visitas al profesional son la mejor garantía para mantener el resultado a largo plazo. Una adecuada higiene y control de la placa bacteriana impiden que el sarro vuelva a acumularse y se formen nuevas bolsas.

Conclusión

El curetaje dental es un procedimiento indispensable cuando la placa bacteriana ha penetrado debajo de las encías y ha dado lugar a gingivitis o periodontitis.

Realizado por un profesional cualificado y acompañado de un correcto mantenimiento, permite detener la infección, recuperar la salud periodontal y evitar la pérdida de dientes.

Invertir en este tratamiento no solo mejora la estética de tu sonrisa; también protege tu salud general y tu bienestar a largo plazo.

Javier Ferrándiz Bernal

Co-fundador de la Clínica Ferrándiz-Murillo, especializado en Cirugía Bucal e Implantología inmediata. Experto en Planificación Digital y Diseño de Sonrisa (DSD), con más de 20 años cuidando la Salud y la Sonrisa de todos mis pacientes.

(Artículo redactado y revisado por el Dpto. de SEO de la Clínica Ferrándiz-Murillo)